PRESENTACION
La Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas se encuentra en un momento histórico de profunda reflexión y renovación que marca un hito en su trayectoria institucional, reconociendo que la educación superior atraviesa uno de los periodos más complejos de su historia reciente, donde las transformaciones sociales, políticas y ambientales interpelan de manera directa a nuestras instituciones y, sustantivamente, a las juventudes que ven en la Universidad un espacio de formación y esperanza. Al abordar la actualización de nuestro Modelo Educativo, no lo hacemos desde la necesidad de corregir un rumbo extraviado, sino desde la firme convicción de fortalecer una visión que ha demostrado tener raíces profundas en las teorías más avanzadas de la educación contemporánea y una armonía excepcional con el contexto en el que fue concebida. Sin embargo, problemas globales como la desigualdad, la pobreza y el cambio climático no son fenómenos aislados, sino que configuran un entorno que exige hoy potenciar nuestra base sólida hacia nuevos horizontes de excelencia, pertinencia e impacto social con una visión clara hacia el año 2050, articulando la ciencia y la tecnología con un profundo sentido humano y compromiso con la vida.
Es fundamental reconocer que el modelo educativo aprobado en enero de 2020 fue gestado antes de un evento global que alteró la trayectoria de la humanidad: la pandemia del COVID-19, la cual modificó radicalmente las dinámicas educativas y posicionó a las plataformas digitales como medios centrales de interacción. Este fenómeno no solo aceleró de forma irreversible la adopción de dinámicas de trabajo colaborativo a distancia, sino que también evidenció desafíos significativos relacionados con la saturación informativa y las dificultades en el análisis crítico, obligándonos a repensar el sentido de la formación universitaria. La huella profunda dejada en la psique colectiva nos impulsa ahora a consolidar modelos educativos resilientes, capaces de operar en la incertidumbre y de valorar la interacción humana en todas sus modalidades como un espacio sagrado de construcción de comunidad, superando la inercia del individualismo para privilegiar la solidaridad y la justicia social.
En este escenario de transición post-pandemia, nos enfrentamos a la irrupción de la Inteligencia Artificial, cuya capacidad transformadora está redefiniendo las áreas del conocimiento y obliga a un replanteamiento profundo sobre la naturaleza del saber, inspirándonos en referentes como Martha Nussbaum y Torsten Husén para garantizar que la formación trascienda la especialización técnica y abrace la ciudadanía mundial. La academia debe rediseñar sus pedagogías para trascender la simple entrega de información y enfocarse en potenciar la agencia cognitiva, el juicio ético y la creatividad compleja de los estudiantes, mitigando al mismo tiempo los desafíos de salud mental derivados de la sobreexposición digital. Este enfoque impulsa la incorporación de diversas epistemologías y pedagogías críticas que permiten a nuestras juventudes discernir, interpretar y actuar con responsabilidad histórica ante la complejidad del mundo contemporáneo.
Asimismo, la Universidad Autónoma de Chiapas asume la responsabilidad ética y política de r epensar su rol en un contexto de interculturalidad vibrante, reconociendo la dignidad de las culturas y la necesidad de una ecología de saberes que valide la pluralidad de conocimientos. Chiapas nos exige internalizar la sustentabilidad no como un concepto decorativo, sino como una filosofía de vida que guíe la gestión responsable de nuestra biodiversidad y el bienestar de nuestras comunidades. Esta visión se materializa mediante la incorporación de cuatro ejes transversales que impactan de manera sistémica todo el quehacer universitario: la interculturalidad como diálogo de saberes, la adopción crítica de la Inteligencia Artificial como herramienta de empoderamiento, la internalización de la sustentabilidad y la promoción de una cultura de bienestar y paz.
Esta actualización del Modelo Educativo es, en última instancia, un llamado a la acción colectiva y un proyecto académico que exige voluntad institucional para transformar prácticas y superar inercias, garantizando que la educación sea la herramienta más poderosa para incidir en el destino de nuestra región. Buscamos asegurar que cada clase y proyecto de investigación reconozca la inmensa riqueza cultural de nuestro territorio y fomente profesionales capaces de pensar desde la complejidad. Invitamos a toda la comunidad universitaria a interiorizar estos principios con la convicción de que la excelencia académica solo es plena cuando se funde con nuestra inquebrantable vocación humanista, asegurando que la UNACH siga siendo el motor de transformación ética y científica que el tiempo histórico nos demanda para construir un futuro más justo, solidario y pacífico.
Dr. Oswaldo Chacón Rojas
Rector